Cultivo bacteriano por sospecha de una infección urinaria multirresistente

Recibimos en el laboratorio una muestra de orina de Suka 🦮, una Golden Retriever de 9 años, para realizar un cultivo bacteriano por sospecha de una infección urinaria multirresistente. La muestra de orina, obtenida mediante cistocentesis, garantizaba una extracción estéril y sin contaminantes externos. Suka presentaba signos como disuria, estranguria y cambios en el color y olor de la orina, posibles indicadores de una infección del tracto urinario.

Confirmación inicial de la infección mediante EMO

Para confirmar la sospecha, realizamos un Examen Microscópico Elemental de Orina (EMO). Observamos la presencia de leucocitos y bacterias, lo que indicó una infección activa. Además, se identificaron residuos celulares y otros signos que respaldaban la sospecha de una infección del tracto urogenital. Estos hallazgos coincidieron con la sospecha clínica.

Identificación de los agentes bacterianos y análisis microbiológico

El siguiente paso fue realizar el análisis microbiológico para determinar qué bacterias estaban causando la infección. Aislamos tres agentes bacterianos comunes en infecciones del tracto urinario: Escherichia coliStaphylococcus spp (Cat+) y Enterococcus spp. Cada uno de estos microorganismos puede ser resistente a múltiples antibióticos, lo que complica el tratamiento si no se realiza un análisis adecuado.

Cultivo bacteriano por sospecha de una infección urinaria multirresistente

Desafíos de la multirresistencia

Posteriormente, efectuamos antibiogramas para evaluar la sensibilidad de las bacterias a diferentes antibióticos. Descubrimos que estas bacterias eran multirresistentes 🤨, es decir, mostraban resistencia a varias clases de antibióticos comúnmente utilizados en el tratamiento de infecciones urinarias. A pesar del desafío, este análisis resultó clave para seleccionar los antibióticos adecuados que permitieran atacar eficazmente a los tres agentes patógenos.

Tratamiento efectivo y resultados positivos

Con los resultados del antibiograma, el veterinario pudo prescribir un tratamiento personalizado y específico para Suka. Gracias a la colaboración entre el equipo del laboratorio y el médico tratante, logramos un enfoque terapéutico preciso que mejoró la salud de la paciente y controló su infección.

Este caso demuestra la importancia de realizar estudios microbiológicos detallados y antibiogramas en casos de infecciones complejas. Identificar los agentes causantes y su perfil de resistencia no solo permite un tratamiento efectivo, sino que también ayuda a reducir la probabilidad de recaídas y complicaciones.

El trabajo conjunto entre veterinarios y laboratorios es fundamental para mejorar la calidad de vida de nuestros pacientes peludos y brindarles un tratamiento oportuno y acertado.